Los griegos: una historia global

Beaton, R. (2024). Los griegos: una historia global. Ático de los libros. 560 pp. ISBN 978-84-18217-81-4.

Beaton, R. (2024). Los griegos: una historia global. Ático de los libros. 560 pp. ISBN 978-84-18217-81-4.

Recensión de Elena Duce Pastor (Universidad Autónoma de Madrid)

¿Puede una nación retrotraerse hasta la Prehistoria? ¿Hay conexiones reales y tangibles entre personas que vivieron con miles de años de distancia? Roderick Beaton, en “Los griegos, una historia global”, se plantea como reto narrar la historia de los griegos desde los orígenes hasta la actualidad. La historia global es la que parte del mundo griego como generador de cultura, desde la prehistoria hasta la reciente crisis financiera. Sin duda la idea surge de un enamorado de la cultura helénica, que abraza la supuesta inmutabilidad del carácter griego en conceptos como el gusto por la filosofía, la resistencia o la hospitalidad hacia los extranjeros. Con una estructura cronológica, el autor explica los hechos políticos que afectaron a los griegos desde los inicios de la historia, en un largo camino de gloria y decadencia en oleadas sucesivas.

Escribir este libro es sin duda un reto porque implica tomar decisiones complicadas, que podríamos calificar de resbaladizas, sobre en qué momento podemos denominar como “griegos” a los habitantes de lo que hoy llamamos Grecia. Beaton escoge la lengua como elemento definidor de lo que implica ser griego, quizá inspirándose en la que Heródoto de Halicarnaso propuso a la postre de las Guerras Médicas. Como profesor experto en literatura moderna y bizantina, asume un periodo histórico que va mucho más allá de su campo de especialidad, partiendo de los orígenes hasta la reciente crisis griega. Siendo la lengua el eje central, viajará por el Mediterráneo en función de en qué momento se siga practicando el idioma griego, sea como lengua vehicular de alta política, religiosa o de tradición familiar. Eso le lleva a tratar temas aparentemente ajenos como los textos bíblicos en griego y esas primeras predicaciones en la mitad del mundo romano que tenía al griego como lengua oficial. Es tremendamente interesante buscar referencias a los griegos y su lengua en lugares tan lejanos como Palestina o las puertas de la India, ayudan a que el lector interconecte con otros espacios y momentos que hemos analizado de manera aislada.

Resumir mas de tres milenios de historia en menos de seiscientas páginas es una hazaña, sobre todo para no perder el hilo conductor. Beaton lo consigue admirablemente, si bien para ello deja de lado cualquier asunto espinoso o complejo que atañe al pasado. Comenzando por su origen, pues asume que la cultura cicládica y la minoica tienen que ser inevitablemente de origen griego, aunque las investigaciones de décadas de antigüedad duden de la helenidad de dichas culturas prehistóricas. No obstante, se puede asumir dicha elección por la tradición de los estudios helénicos y la realidad que aún impera en las aulas universitarias.

No obstante, hay una reflexión de fondo que merece ser expuesta. En cierto sentido, asume un discurso que se gesta en el siglo XIX y que hace de los griegos una cultura iluminadora de una Europa superior. Ese regusto no deja de estar presente una y otra vez en el libro, especialmente cuando se hablan de agentes que vengan del Próximo Oriente, llámense persas o turcos. Parece que los griegos son protagonistas de todos los procesos de expansión comercial o política y se echa de menos a fenicios, romanos o persas.

La centralidad de lo heleno y de su lengua como elemento identitario ayuda a seguir el hilo del discurso, pero cae en falacias hace mucho tiempo superadas. Hablar griego en el imperio turco otomano no era necesariamente un germen de la futura independencia y el intercambio de los pueblos, por poner un ejemplo bastante conocido. No fue jamás una cuestión lingüística, sino religiosa y que implicaba obediencias políticas a través de las instituciones religiosas. Puede que el griego siga vivo como lengua vehicular, pero no podemos asumir una decisión política en su transmisión a padres e hijos.

En las partes que son de su especialidad, como los capítulos dedicados al imperio bizantino, podemos detectar más deseos de precisión, seguramente motivados por años de investigación. En todo caso, consigue atrapar al lector y hacerle aprender nuevos datos y generar una idea de continuidad. En ese sentido, es capaz de recrear imágenes del pasado, momentos estelares donde los griegos o la lengua griega parecen brillar.

La mayor crítica que puede hacer es la postura helenocéntrica y eurocéntrica de la que parte. Claramente es un libro escrito por un académico europeo que ve en los griegos la cuna de Europa. Una visión más postcolonialista o decolonial habría ayudado a ofrecer un panorama más plural, donde no solo los griegos son navegantes, donde no solo los griegos viajan y envían productos lujosos, donde no solo los griegos tienen mucho que enseñar y poco que aprender, citando a las tan criticadas palabras de John Boardman sobre los griegos y las colonias de ultramar. En ese sentido, se ha perdido la oportunidad de ofrecer un libro de alta divulgación que introduzca esta perspectiva que tan buenos frutos está dando en la investigación.

Tampoco se adentra demasiado en el discutible papel de las potencias europeas en la deuda griega, legado de la creación de un estado, o de su inclusión en la Comunidad económica europea, cuando lo simbólico importó más que la justicia para los futuros ciudadanos de un país. Es un relato de héroes, de grandes batallas y de momentos estelares, no de derrotas y desgracias.

Dicho lo cual, es un libro para los amantes de Grecia y de lo griego, para los defensores de las ruinas y museos y para los admiradores de la cultura griega y de sus héroes nacionales. Permite al lector conocer de manera sucinta, pero con detalles suficientes, el devenir de una nación desde sus teóricos orígenes hasta la crisis de 2008. Es un libro para quien ya sabe algo de Grecia, para quien ya se ha enamorado de su historia y busca establecer una conexión entre los periodos de su historia. Sin duda es una lectura de la que se aprende y de la que podemos reflexionar todos.

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Ejemplo de citación: Duce Pastor, E. (2026). Beaton, R. (2024). Los griegos: una historia global. Ático de los libros. 560 pp. ISBN 978-84-18217-81-4. Revista digital de los mundos antiguos (ReDMA), r260203. https://mundosantiguos.web.uah.es/revista/r260203

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