Unveiling Female Social Power in Early Egypt (c. 3080–2180 BCE)

Kelly, S. (2024). Unveiling Female Social Power in Early Egypt (c. 3080–2180 BCE). Archaeology of Egypt and Sudan, 1. BAR International Series, 3189. BAR Publishing. 168 pp. ISBN 978-1-4073-6173-4.

Kelly, S. (2024). Unveiling Female Social Power in Early Egypt (c. 3080–2180 BCE). Archaeology of Egypt and Sudan, 1. BAR International Series, 3189. BAR Publishing. 168 pp. ISBN 978-1-4073-6173-4.

Recensión de Beatriz Noria Serrano (Università di Pisa)

El interés por el estudio de las mujeres en el antiguo Egipto no ha dejado de aumentar en los últimos años. Buena muestra de ello es el notable incremento de encuentros académicos dedicados en exclusiva a esta temática (al menos cuatro conferencias celebradas en el último año, hasta donde alcanza el conocimiento de la autora a fecha de 2025), así como la consolidación de un corpus de publicaciones recientes que sitúan a las mujeres en el centro de la investigación (p. ej. Ayad 2022; Brisch & Karahashi 2023; Nifosi 2019; Noria-Serrano 2023). Con todo, la mayor parte de estos trabajos se basan en evidencias procedentes del Reino Nuevo y periodos posteriores, de modo que a medida que retrocedemos hacia épocas más tempranas disminuye considerablemente la atención prestada a las mujeres en los estudios especializados.

Es en este contexto donde debe situarse la obra de Sue Kelly aquí reseñada, fruto de su tesis doctoral en la Universidad Macquire (Sídney), que viene a cubrir en buena medida la falta de investigaciones centradas en las mujeres de los primeros periodos del Egipto dinástico. Se trata no solo de la primera monografía de la autora, sino también de la obra inaugural de la nueva serie de BAR Archaeology of Egypt and Sudan. Kelly analiza los distintos títulos ostentados por mujeres durante los periodos Dinástico Temprano y Reino Antiguo (c. 3080-2180 a. C.) para comprender su impacto en la esfera socioeconómica, política e ideológica.

El volumen comienza con una lista de figuras, tablas, un pequeño resumen en inglés y árabe y una serie de notas con el fin de facilitar la lectura sobre los apéndices e índices situados al final de la obra. En un breve prefacio escrito por la autora, Sue Kelly sitúa su investigación en la tendencia actual de los estudios sobre mujeres en la historia. Para ello, Kelly ofrece un excelente repaso historiográfico de las aproximaciones al papel de la mujer en el antiguo Egipto desde mediados del siglo XX. Sin embargo, se echa en falta la incorporación de bibliografía más reciente, no solo centrada en las mujeres, sino también en el género como vector de análisis (véase, por ejemplo, Matić 2021).

El capítulo 1 (pp. 1-9) presenta el corpus seleccionado para la investigación y la metodología empleada para su análisis. Kelly ha compilado inscripciones de 1442 mujeres desde la dinastía I a la VI. Este exhaustivo trabajo de recopilación, recogido en los apéndices finales (pp. 77-136), constituye sin duda alguna una contribución fundamental no solo al estudio de las mujeres en el Reino Antiguo, sino también al de la sociedad de este periodo.

Para su análisis, Kelly se apoya en las teorías del sociólogo Michael Mann (1986), tomando tres de los cuatro dominios —económico, ideológico y político— en los que este autor desglosó el llamado «poder social». Kelly aplica esta división a los títulos ostentados por mujeres del Reino Antiguo con el fin de poder evaluar dicho poder, entendido como los distintos grados de influencia, prestigio, derechos y autoridad que podían alcanzar. Para ello, clasifica los títulos en función de la acción, es decir, de la función vinculada a ese título, del ámbito de responsabilidad en que se ejercía y del acceso a los recursos que dichas mujeres obtenían o controlaban en virtud de su trabajo.

Kelly realiza una descripción detallada y clara del corpus y la metodología empleada en su obra, algo que las personas que no estén familiarizadas con la obra de Mann sin duda agradecerán. No obstante, y quizás sea el problema principal de la obra, se echa en falta una perspectiva crítica y de género hacia las teorías de este autor. Sus dominios fueron formulados desde una concepción masculina y hegemónica del poder; y fue el propio sociólogo el que reconoció la ausencia de un análisis de género en su obra (1986: 31). En el marco de un sistema político y administrativo eminentemente patriarcal, las mujeres han debido recurrir a otros recursos ajenos a la distinción establecida por Mann para adquirir poder y agencia en un mundo que no había sido diseñado para ellas. La metodología adoptada por Kelly, analizar únicamente los títulos, fundamentalmente aquellos a los que ella denomina engagement titles (vinculados a una actividad), tiene limitaciones a la hora de identificar otras posibles fuentes de poder ajenas al establishment administrativo, como el dominio del «cuerpo», recientemente añadido por Kara Cooney (2025) en su revisión de la obra de Mann. Es precisamente esta metodología la que hace que Kelly no incluya el poder militar en su distinción, al no haberse encontrado títulos militares ostentados por mujeres en el periodo analizado (p. 9). Sin embargo, los llamados affiliation titles (aquellos que indican una relación o afiliación con otra persona), sí podrían haberse incorporado al análisis, considerando un posible «poder familiar o relacional». La exclusión de estos títulos, que la propia autora reconoce (p. 6), salvo en una discusión general en el capítulo cinco, constituye una omisión que podría haber enriquecido y profundizado el estudio. Cabría preguntarse, por ejemplo, si una mujer que ostentaba un título en el dominio económico estaba vinculada —ya fuera linealmente, colateralmente o por afinidad—con otra persona, hombre o mujer, que también desempeñara un cargo en ese mismo dominio (véase, por ejemplo, la posible obtención del título ḥmt-kȝ a través de herencia en Sánchez Casado 2020: 111). Más aún, es pertinente cuestionarse el poder social de figuras como la esposa de un visir, a pesar de que no ostentaran un título relacionado con una actividad profesional (véase el análisis sobre las mujeres de Montuemhat en Blömbaum 2022).

Kelly analiza en el capítulo 2 (pp. 11-31) el primero de los dominios que ha establecido en su estudio: el dominio económico. Para ello examina un total de 41 títulos (27% del corpus), ostentados por 439 mujeres. Kelly organiza estos títulos en varias categorías: servicios domésticos, cuidado personal, industria textil, administración y títulos seculares y sacerdotales. De nuevo, la labor de recopilación y sistematización de la información que lleva a cabo la autora resulta particularmente notable. El capítulo se enriquece con numerosos gráficos y tablas que refuerzan el análisis gracias a la claridad de su presentación. A ello se añaden diversos cuadros de texto dedicados a cuestiones terminológicas o a novedades aún no publicadas que, al estar claramente diferenciados, no entorpecen la lectura.

Este es el capítulo más extenso y a su vez el que posee un mayor análisis e interpretación. Un aspecto especialmente destacable de este capítulo es la revisión de determinados títulos que han sido muy discutidos en la historiografía, como rḫ/rḫ(t)-nswt / ỉrỉ ḫt nswt / ỉrỉ(t) ḫt nswt, de los cuales Kelly ofrece una síntesis de las interpretaciones más relevantes, apoyándose principalmente en la obra de Bárta (1999). Sobre esta base, propone una evolución del título articulada en tres etapas y, finalmente, ofrece una traducción del mismo para el período comprendido entre la I y finales de la IV dinastía como «guardián/a de las propiedades del rey» (property custodian of the King) (p. 22) basándose en la aparente vinculación de quienes ostentaban dicho título (tantos hombres como mujeres) con el ropaje y la regalía real. No obstante, Kelly no descarta por completo la antigua traducción («conocido/a del rey»), que aparece tachada a lo largo de toda la obra, añadiendo la nueva propuesta a su lado. Se trata de una decisión cuyo sentido no queda del todo claro, pues la autora debería reafirmarse en su traducción a lo largo de su propia obra.

El tercer capítulo (pp. 33-50) se centra en el dominio ideológico, entendiendo este como el papel de las mujeres en prácticas rituales y cultuales. A este dominio pertenecen la mayoría de los títulos recopilados por la autora: 94 títulos de 348 mujeres (un 61% del corpus total). El capítulo se divide entre aquellas mujeres que ostentaban títulos relacionados con el culto al rey viviente, el culto mortuorio, el culto a Hathor, el culto a Neith y una pequeña sección de miscelánea donde incluye títulos relacionados con otras deidades como Min o Hekat u otras actividades cultuales como las «cantantes» (ḥs(w)). Kelly realiza una excelente labor de análisis en la primera de estas secciones al vincular estos títulos con la posición de las mujeres en la corte real y su relación con el rey. La autora apoya la interpretación del título sȝt-nṯr de Callender (1991), según la cual las reinas madres pudieron haber recibido este título en tanto que eran ellas quienes garantizaban la legitimización al trono. Esta forma de legitimización, más cercana a la formulada posteriormente por Roth (2001) que a la antigua «teoría de la heredera» (cf. Robins 1983), plantea una línea conceptual de reyes en la que la madre actúa como garante del vínculo con el soberano anterior y, en consecuencia, de la continuidad dinástica sobre una supuesta base biológica, incluso en ausencia de lazos de sangre. Sin embargo, Kelly omite considerar algunas críticas relevantes al análisis de Callender, en particular las de Sabbahy (1998). De hecho, la autora reproduce el argumento de Callender (1991: 106), quien recurre al mito de la disputa entre Horus y Seth para sostener que el primero obtiene la legitimidad por encima de su hermano, entendiéndose que esta se produce gracias a la vinculación materna con Isis. «In these circumstances, the new king’s right to rule may have been legitimised through the mother» (p. 39), concluye Kelly tras citar el relato. Pero el mito, en realidad, no enfatiza el papel de Isis como legitimadora de su hijo: al contrario, tanto en el episodio en que Seth es engañado como en la carta final de Osiris, lo que se subraya es la vinculación paterna entre Osiris y Horus (Broze 1996: 64, 110).

Aún más llamativa es la omisión de la monografía de Sánchez Casado (2020) en el análisis de las ḥmt-kȝ, especialmente considerando que esta obra dedica un capítulo completo al tema. Kelly se limita a citar un artículo del mismo autor dentro de la descripción general del culto funerario, pero parece ignorar su trabajo de mayor envergadura, quizás por estar publicado en español.

El dominio político es desarrollado en el cuarto capítulo (pp. 51-67), que reúne menos de un 1% del corpus total (4 títulos, 2 serekhs y 1 cartucho). Kelly organiza este dominio en dos secciones: «soberanía femenina», centrada en los casos de las reinas Meretneith, Neithhotep y Nitocris, y «agencia política», donde examina algunos de los ejemplos más significativos de títulos del Reino Antiguo, como es el de la visir (ṯȝytyt zȝb(t) ṯȝtyt) Nebet o el de mwt nswt-bỉtỉ nswt-bỉtỉ de las reinas Khentkaus. A lo largo del capítulo, Kelly plantea observaciones de gran interés, como el hecho de que el título nswt-bỉtỉ es de género neutro, a pesar de la tendencia a traducirlo en clave masculina. El análisis de las evidencias relativas a las tres reinas mencionadas es particularmente destacable, así como su crítica a la manera en que la historiografía ha abordado estas fuentes. Especialmente valiosa resulta su refutación a la propuesta de Van Wetering (2012), quien atribuyó la tumba real de Nagada al príncipe Rekhit por las numerosas inscripciones con su nombre allí halladas; pero, como bien subraya Kelly, dicha atribución debe fundamentarse en el estatus superior que muestran las inscripciones de Neithhotep que la autora analiza con solidez y sin dejar lugar a dudas.

En el quinto capítulo (pp. 69-73), la autora aborda el poder de las mujeres a través de su vinculación con el rey a través de 14 títulos: 12 que reflejan una relación directa con él y dos que sugieren una posible conexión con su oficina, —el ya discutido rḫ(t)-nswt y špst nswt—, siendo este último, como ella misma señala, documentado únicamente en contextos provinciales. Aunque el análisis e interpretación de estos datos resulta breve, permite destacar cómo las mujeres podían acceder a cuotas de poder social derivadas de su posición en relación con el monarca. Sin embargo, precisamente por este motivo sorprende que la autora no haya incorporado en su estudio a madres, hijas, hermanas o esposas de otros altos funcionarios de la administración, quienes igualmente habrían sido beneficiarias de un poder delegado por su parentesco con ellos. Si bien la inclusión de todas estas mujeres habría implicado la creación de un corpus quizás inabarcable, la selección al menos aquellos casos claramente vinculados a los grupos superiores de la burocracia estatal y provincial podría haber servido para señalar el poder que estas mujeres llegaron a ostentar.

Estas son, sin embargo, observaciones menores frente a un estudio verdaderamente sobresaliente. La conclusión principal —que un 56,8% de las mujeres analizadas tenían títulos pertenecientes a los tres dominios presentados— resulta de gran relevancia, especialmente si se tiene en cuenta que, en numerosos casos, estas mujeres ostentaban simultáneamente varios títulos pertenecientes a ámbitos distintos, lo que pone de relieve su agencia en diferentes esferas de poder. Igualmente significativo es que el trabajo evidencia un incremento progresivo de esta agencia desde inicios del Reino Antiguo, en estrecha relación con la propia consolidación y maduración del Estado egipcio. La investigación de Kelly destaca por su rigor, especialmente por exhaustiva labor de recopilación de inscripciones, que convierte este libro en una herramienta fundamental para quienes se quieran aproximar al periodo analizado. Al mismo tiempo, se convierte en una obra esencial para aquellas personas que realicen estudios de género, al ofrecer un análisis sustentado en evidencias sólidas con un marco teórico claro y preciso. De este modo, el trabajo de Kelly no solo enriquece nuestro conocimiento sobre las mujeres a comienzos de la historia del antiguo Egipto, sino que también establece un referente indispensable para futuras investigaciones que busquen comprender la intersección entre género y poder en el Egipto dinástico.

BIBLIOGRAPHY

Ayad, M. F. (Ed.) (2022). Women in ancient Egypt: revisiting power, agency, and autonomy. American University in Cairo Press.

Bárta, M. (1999). The title «Property Custodian of the King» during the Old Kingdom [in] Egypt. Zeitschrift für ägyptische Sprache und Altertumskunde, 126, 79-89.

Blöbaum, A. I. (2022). The role and status of women in elite family networks of Late Period Thebes: the wives of Montuemhat. En M. F. Ayad (Ed.), Women in ancient Egypt: revisiting power, agency, and autonomy (pp. 291-309). American University in Cairo Press

Brisch, N. y Karahashi, F. (Eds.) (2023). Women and religion in the ancient Near East and Asia. Studies in Ancient Near Eastern Records 30. Walter de Gruyter. 

Broze, M. (1996). Mythe et roman en Égypte ancienne: les aventures d’Horus et Seth dans le papyrus Chester Beatty I. Orientalia Lovaniensia Analecta 76. Peeters.

Cooney, K. M. (2025). Body power in the ancient world: patriarcal power and the commodification of women. En S. M. Thompson y J. Tomkins (Eds.), Understanding power in ancient Egypt and the Near East, volumen I: Approaches (pp. 104-135). Brill.

Callender, V. G. (1991). A contribution to discussion on the title of sAt nTr. Studien zur Altägyptischen Kultur, 18, 89-111.

Mann, M. (1986). The Sources of Social Power: A History of Power From the Beginning to AD 1760 (Vol. 1). Cambridge University Press.

Matić, U. (2021). Violence and gender in ancient Egypt. Archaeology of Gender and Sexuality. Routledge. 

Nifosi, A. (2019). Becoming a woman and mother in Greco-Roman Egypt: women’s bodies, society and domestic space. Medicine and the Body in Antiquity. Routledge. 

Noria-Serrano, B. (Ed.) (2023). Dinámicas sociales y roles entre mujeres: percepciones en grupos de parentesco y espacios domésticos en el Oriente antiguo. Access Archaeology. Archaeopress. 

Robins, G. (1983). A critical examination of the theory that the right to the throne of ancient Egypt passed through the female line in the 18th Dynasty. Göttinger Miszellen, 62, 67-77.

Roth, S. (2001). Die Königsmutter des Alten Ägypten von der Frühzeit bis zum Ende der 12. Dynastie. Ägypten und Altes Testament 46. Harrassowitz.

Sabbahy, L. K. (1998). The king’s mother in the Old Kingdom with special reference to the title sAt-nTr. Studien zur Altägyptischen Kultur, 25, 305-310.

Sánchez Casado, R. (2020). El servidor del ka en el Reino Antiguo: funciones y espacios de actuación. BAR International Series 2997. BAR Publishing.

Van Wetering, J. (2012). Relocating De Morgan’s royal tomb at Naqada and identifying its occupant. En J. Kabaciński, M. Chłodnicki y M. Kobusiewicz (Eds.), Prehistory of Northeastern Africa: new ideas and discoveries (pp. 91-124). Poznań Archaeological Museum.

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Ejemplo de citación: Noria Serrano, B. (2026). Kelly, S. (2024). Unveiling Female Social Power in Early Egypt (c. 3080–2180 BCE). Archaeology of Egypt and Sudan, 1. BAR International Series, 3189. BAR Publishing. 168 pp. ISBN 978-1-4073-6173-4. Revista digital de los mundos antiguos (ReDMA), r260208. https://mundosantiguos.web.uah.es/revista/r260208

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