FELIPE GUAMAN POMA DE AYALA: UN HOMBRE ENTRE DOS MUNDOS

Laura Virginia Lorenzo (UCA-USAL)

Profesora y Dra. en Historia (UCA-USAL). Dedicada a la docencia y a la investigación. Pertenece al Programa de Estudios Arqueológicos de la Universidad Católica Argentina.

RESUMEN

Felipe Guaman Poma fue un cronista y etnógrafo del mundo andino, cuya verdadera identidad múltiple resulta un reto muy interesante para develar, del mismo modo que su manuscrito autógrafo titulado Nueva Corónica y Buen Gobierno (1613-1616). Es la voz de su pueblo a través de su palabra, fusión de las lenguas autóctonas y del castellano, y sus ilustraciones, que resultan una denuncia ante el rey sobre la administración y el gobierno español . A pesar de este hecho, en el área del pensamiento se observa en él la influencia europea, razón por la cual se posiciona entre dos mundos, que se atraen y se rechazan, pero que manifiestan un rasgo propiamente panandino.

PALABRAS CLAVE

Guaman Poma, cronista, etnógrafo, manuscrito, fusión.

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Felipe Guaman Poma fue un cronista y etnógrafo del mundo andino, cuya verdadera biografía resulta un reto muy interesante para develar. Su obra Nueva Corónica y Buen Gobierno (1613-1616), que «comprende 1179 páginas escritas en parte con una escritura muy apretada» (Pietschmann, 1939, p. 79), resulta fundamental para entender la sociedad andina.

Según los datos autobiográficos que proporciona en su obra, Guaman Poma era descendiente de los soberanos que rigieron todo el Chinchaysuyu, una de las cuatro regiones del Tahuantinsuyu, y era hijo del representante de la segunda persona del Inca, «del poderoso territorio del Norte de aquella provincia que se vanagloriaba de haber resistido por largo tiempo, a las armas de los señores del Cuzco y de haberse sometido al fin sobre todo por la persuasión y por amigable conveniencia» (Pietschmann, 1939, p. 81). Es decir, que pertenecía por parte de su padre a la estirpe yarovilca, que dominó el Chinchaysuyu con anterioridad al Incario.

Para ensalzar su ascendencia ilustre, Guaman Poma califica a su padre don Martín Ayala como «excelentísimo señor y príncipe» (Guaman Poma, 1616, p.11), y como habíamos mencionado ya, «segunda persona del Topa Ynga Yupanque» (Guaman Poma, 1616, p.11); y a su madre, «Doña Juana Curi Ocllo, coya (reina), hija de Topa Ynga Yupanque» (Guaman Poma, 1616, p.11). Por lo tanto, nuestro autor sería nieto legítimo del décimo Inca. «En este punto hay una obvia exageración, ya que de ser hermana del Inca andaría cerca de los 60 años al casarse con el padre de Guaman Poma» (López-Baralt, 1988, p. 69). Lo más probable es que la madre de Guaman Poma haya pertenecido a la panaka de Topa Ynga Yupanque. La panaka era el grupo formado por los descendientes del Inca muerto, quienes heredaban sus bienes, mientras que el poder político quedaba en manos del heredero al trono. El Inca gobernante no integraba la panaka del Inca muerto.

La acción heroica de su padre al salvar al capitán Luis Ávalos de Ayala le permitió adquirir «honra y mérito como señor y caballero del reino y se llamó Ayala, segunda del emperador en este reino, don Martín Ayala» (Guaman Poma, 1616, p. 12).

Con profunda admiración menciona a su hermanastro, Martín de Ayala, hijo de Don Luis Ávalos de Ayala y de su madre Doña Juana Curi Ocllo. Guaman Poma le agradece todas sus enseñanzas, sin las cuales no hubiera podido escribir la Nueva corónica.

Nuestro autor recibió los primeros preceptos de la religión católica por intermedio de su hermano mestizo, a quien describe como un sacerdote de abnegada vocación cristiana. La educación recibida a través de su hermanastro le permitió también el ejercicio del oficio de intérprete probablemente en Cuzco y en Lima. En este sentido destacamos que el visitador eclesiástico Cristóbal de Albornoz (1582) lo empleó como intérprete en la Primera Campaña de Extirpación de Idolatrías, con el objeto de evitar el resurgimiento de la fe nativa.

Es posible que haya participado en la comisión de traductores del Tercer Concilio Limense (1582-83), «ya que su carta al rey revela un profundo conocimiento de las obras de los eruditos reunidos para aquella ocasión: José de Acosta, Luis Jerónimo de Oré y Miguel Cabello de Valboa» (López-Baralt, 1988, p. 71).

Cabe destacar además su labor como escribano o secretario, así como la obsesión por la legalidad burocrática manifiesta en su obra.

Varios son los autores que cuestionan la autobiografía de Guaman Poma al contrastarla con la realidad histórica. Luis M. Baudizzone sostiene que «el famoso capitán Don Luis de Ávalos de Ayala no aparece en ningún registro ni crónica y su existencia se acepta como una concesión caritativa a la afirmación de Guaman Poma» (Baudizzone, 1943, p.9).

Juan B. Lastre afirma que «fue su padre un humilde sirviente de un hospital de la época colonial y él quizá empleado de algún corregidor al que después anatematiza» (Lastre, 1956, p. 5). Porras Barrenechea (1948) concuerda con esta posición.

Sin embargo, sus orígenes humildes o ilustres, su opulencia o su pobreza no van en desmedro de su obra. De la misma se deduce que tardó entre veinte y treinta años en concluirla (Guaman Poma, 1616), y que para ello salió de su tierra de origen para recorrer todos los cambios producidos desde el pasado prehispánico hasta su presente cotidiano, con el objeto de difundir las problemáticas de su pueblo ante el monarca español.

En la segunda parte de su obra reconoce su estado de pobreza y miseria. Aquel que fue cacique principal en el comienzo del relato, ya anciano, regresa a su casa donde encuentra que ha perdido todos sus bienes. Es entonces cuando se dirige a Lima para ofrecer su libro al rey en situación de aparente indigencia.

En síntesis y siguiendo el pensamiento de Mercedes López-Baralt es válido afirmar que:

«El cronista andino habrá de fundarse todo un linaje compuesto por un carnaval de máscaras —algunas ficticias y otras reales— entre las que se encuentran, a más de la de su propio padre Martín Mallque, las de indio ladino cristiano, autor, pintor, escribano, traductor, consejero real, predicador, cronista real, etnógrafo, sacerdote jesuita o franciscano, cacique principal, capac apo o señor y príncipe (también segunda persona del rey), el Inca, los dioses andinos Viracocha y Pariacaca, y las de heredero de las dinastías reales de su Perú nativo: los incas y los yarovilca» (López-Baralt, 1995, p. 70).

La lengua que utiliza Guaman Poma en su obra es el quechua, empleando el castellano para expresar los sonidos quechuas. Cabe recordar que el quechua es un lenguaje hablado. Esto es que escribió «un español hablado por un indio, es decir, de acuerdo a la estructura fonética del quechua. Es así que convirtió las cinco vocales del español a las tres del quechua, de modo que reescribió el español desde el quechua» (Ortega, 1986, p.206).

No se ha podido determinar con exactitud cómo llegó el manuscrito a la corte española, ni tampoco cómo llegó a la Biblioteca Real de Copenhague. «Solo sabemos que el manuscrito apareció en el primer catálogo de la Biblioteca Real; éste fue compilado en 1785-1787 y se refiere a los materiales que constituyen la Antigua Colección Real» (Adorno, 1992, p. XLIII)

Es posible que el manuscrito, junto con otros sobre América fuera comprado a la Biblioteca del Condeduque de Olivares por el embajador danés Cornelius Peterson Lerche entre 1650 y 1653 (López-Baralt, 1988, p.73).

Nuestro autor necesita volver a rearmar en la Nueva Corónica un nuevo mundo en donde cada uno de los actores sociales propiamente indígenas encajen en un organigrama perfecto junto con los españoles. No puede disimular su odio injustificado hacia los mestizos, negros, mulatos y judíos, que le producen una actitud reaccionaria más próxima al pensamiento hispano-medieval.

A partir de la autobiografía que presenta Guaman Poma en su obra cabe señalar el sentido de reivindicación para aquellos, entre los cuáles él se encuentra, que han perdido sus privilegios ancestrales sobre sus tierras en manos de los españoles que se apoderaron de ellos en función del corregidor, encomendero, etc.

Sus ilustraciones ejecutadas a pluma con tinta superan la precisión del texto, de modo tal que cada ilustración, que antecede siempre al texto de referencia, se encuentra con un título explicativo escrito en letra romana y con breves descripciones en letra cursiva en el interior de la imagen y en el exterior del cuadro.

En la combinación de la imagen con la palabra se observa una gran influencia del arte europeo, en particular del arte cristiano eclesiástico. «El Concilio de Trento (1545-63), que definió la posición de la Iglesia Católica ante la revuelta protestante, decretó la legitimidad y conveniencia del uso de imágenes para la propagación de la fe» (López-Baralt, 1988, p. 124).

Rolena Adorno, además, propone desde una perspectiva semiótica «la hipótesis de que en dos terceras partes de los dibujos de Guaman Poma la composición se estructura a partir de la representación simbólica andina del universo» (López-Baralt, 1988, p. 82). Dado que según el esquema cosmológico andino podemos distinguir «las siguientes asociaciones: hanan = masculino = derecha = superioridad o dominación, y hurin = femenino = izquierda = inferioridad o subordinación» (López-Baralt, 1988, p. 200).

La existencia de los dos bandos, «ya fuesen Hanan y Hurín o Allauca e Ichoc es una antigua costumbre panandina. Mientras en ciertas regiones se designaban las mitades como arriba y abajo, en otras la división de derecha-izquierda mantenía el concepto del esquema dual» (Rostworowski, 1983, p. 115).

Felipe Guaman Poma de Ayala es la voz de su pueblo a través de su palabra y sus ilustraciones, que resultan una verdadera denuncia ante el rey sobre la administración y el gobierno español, pero en quien también en el área del pensamiento se observa la influencia europea, de ahí que se posiciona entre dos mundos, que se atraen y rechazan, pero no dejan de manifestar un rasgo propiamente panandino.

Fuentes

Albornoz, C. de (1989). Instrucción para descubrir todas las guacas del Pirú y sus camayos y haciendas. Journal de la Societé des Américaniste, LVI(1), 17-39.

Guaman Poma de Ayala, F. (1992 [1616]). El primer Nueva corónica y buen gobierno (J. Murra y R. Adorno, eds.; J. Urioste, trad.). Siglo XXI.

Bibliografía citada

Adorno, R. (1992). La redacción y enmendación del autógrafo de la Nueva Corónica y Buen Gobierno. En F. Guaman Poma de Ayala, El primer Nueva corónica y buen gobierno (J. Murra y R. Adorno, eds.; J. Urioste, trad.) (pp. 22-45). Siglo XXI.

Baudizzone, L. (1943). Guaman Poma. Editorial Nova.

Lastre, J. (1956). Prólogo de la Nueva Crónica y Buen Gobierno, interpretada por el Teniente Coronel Luis Bustios Galvez, Época Prehispánica. Editorial Cultura, Arqueología e Historia del Ministerio de Educación Pública del Perú.

López-Baralt, M. (1988). Icono y Conquista: Guaman Poma de Ayala. Hyperión.

López-Baralt, M. (1995). Un ballo in maschera: hacia un Guaman Poma múltiple. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, XXI(41), 69-93.

Ortega, J. (1986). Guaman Poma de Ayala y la conciencia cultural pluralista. Lexis, X(2), 203-213.

Porras Barrenechea, R. (1948). El cronista indio Felipe Huaman Poma de Ayala. Lumen.

Pietschmann, R (1939). Nueva corónica y buen gobierno de Don Felipe Guaman Poma de Ayala. Códice peruano ilustrado. Revisión sumaria. En J. Tello (Ed.). Las Primeras edades del Perú (pp. 79-91). Museo de Antropología de Lima.

Rostworowski, M. (1983). Estructuras Andinas del Poder. Instituto de Estudios Peruanos.

Lecturas para profundizar

Adorno, R. (1985). El texto icónico visual de una crónica de Indias. En M. Á. Garrido Gallardo (Ed.), Teoría Semiótica. Lenguajes y textos hispánicos. Actas del Congreso Internacional sobre Semiótica e Hispanismo, celebrado en Madrid en los días del 20 al 25 de junio de 1983 (pp. 699-704). Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Adorno, R. (1995). La génesis de la Nueva Corónica y Buen Gobierno de Felipe Guaman Poma de Ayala. Taller de Letras, 23, 9-45.

Means, P. (1939). Algunos comentarios sobre el manuscrito inédito de Felipe Huaman Poma de Ayala. En J. Tello (Ed.). Las Primeras edades del Perú (pp. 1-109). Museo de Antropología de Lima.

Conrad, G. y Demarest, A. (1988). Religión e Imperio. Dinámica del expansionismo azteca e inca. Alianza Editorial.

Duviols, P. (1980-1981). Religions et sociétés de l’Amérique du Sud (région andine). Annuaires de l’École pratique des hautes études 89: 109-115. Murra, J. (1992). Waman Puma, etnógrafo del mundo andino. En F. Guaman Poma de Ayala, El primer Nueva corónica y buen gobierno (J. Murra & R. Adorno, eds.; J. Urioste, trad.) (pp. 13-19). Siglo XXI.